Entrevistas

Entrevista a la pedagoga Sandra, de @sandramedinapedagoga

LUCÍA: ¡Hola pececitos! ¿Cómo estáis? Hoy tenemos con nosotros a la pedagoga Sandra, de @sandramedinapedagoga.

¡Hola, Sandra! ¿Qué tal? ¡Estoy muy contenta de tenerte en La Pecera en el mes de la pedagogía! Seguro que nuestros lectores están deseando conocerte y, quienes ya lo hagan, saber más de ti. Dinos, ¿Quién eres, en qué ámbito de la pedagogía trabajas y qué te hizo decidirte por el mismo?

SANDRA: Hola Lucía, muchas gracias por concederme este espacio en tu blog.

Aún me estoy descubriendo, pero podría presentarme como Sandra Medina, Pedagoga con altas capacidades descubierta a los 27 años, experta en hábitos, planificación y técnicas de estudio.

Empecé abriéndome un blog en haciendopedagogia.com y ofrenciendo servicios de Técnicas de estudio, aunque a partir de septiembre empezaré a ofrecer nuevos servicios en el ámbito de las Altas Capacidades, aparte de los servicios de planificación y técnicas de estudio que ya tenía para adultos (y algunos nuevos que vienen).

Respecto a qué me hizo decidirme por este ámbito, tengo que explicar primero por qué Pedagogía, después por qué técnicas de estudio y, por último, pero no menos importante, por qué altas capacidades (aunque ya he hecho un pequeño spoiler).

Estudié Pedagogía muy convencida, cosa que, como sabes Lucía, no es muy normal. Lo normal es que la gente llegue a Pedagogía por otras vías: de rebote porque no les da la nota para Magisterio o Psicología, porque vienen de un FP relacionado con la educación, porque conocen a algún Pedagogo o porque ya conocen la realidad educativa (en el caso de gente que empieza la universidad a una edad más avanzada). El caso es que para mí era como una obsesión pero nunca supe explicar por qué. Después me daría cuenta de que en realidad había sido por una mala experiencia. Me había sentido incomprendida como alumna.

Por otro lado, para mi siempre ha sido muy importante la planificación y las técnicas de estudio. Aunque yo siempre he tenido mis rutinas establecidas y he sido muy organizada (o cuadriculada), realmente no tenía unos buenos hábitos de estudio. Me costaba mucho concentrarme a la hora de estudiar y no tener técnicas de estudio hizo que dedicase mucho tiempo a estar sentada frente al escritorio sin obtener unos buenos resultados. Para que te hagas una idea mi media de bachillerato fue un 6,3 (lo digo por ese mito de que los “superdotados” sacan muy buenas notas). Sin embargo, al llegar a la Universidad empecé a leer sobre hábitos y técnicas de estudio y me interesó tanto que lo apliqué en mi vida como estudiante y, a partir de segundo de carrera, empecé a mejorar mis notas, las cuales mejoraron más aún con la metodología online del máster, ya que me permitía autogestionar mejor mi aprendizaje. Además de eso había un interés por el área de conocimiento, la educación en este caso.

Al salir de la Universidad me topé con un mundo laboral al que era difícil acceder y en el que era complicado promocionar, al menos esa fue mi experiencia. Después de unos años y tras la pandemia tuve una “crisis existencial” podríamos decir. No sabía qué me pasaba, no estaba bien en el trabajo ni estaba bien conmigo misma. Sentía que merecía más de lo que había conseguido. Así que, después de dejar mi trabajo empecé a ir a terapia y gracias a ello descubrí que tenía altas capacidades y lo confirmé en Abril tras una evaluación psicopedagógica.

Y toda esta historia hiper-resumida es la que me ha traído hasta el emprendimiento. Las altas capacidades por un lado, y la planificación y técnicas de estudio por otro, son dos campos que tienen más que ver de lo que pueda parecer y que se complementan muy bien.

Mi idea es ayudar a otras personas que han pasado por lo mismo que yo, personas que necesitan una guía y, además, poder divulgar y compartir mi experiencia a través de talleres y cursos, también para profesionales, sobre todo lo que rodea las altas capacidades, que es mucho.

LUCÍA: ¿Qué te llevó a crear @sandramedinapedagogía?

SANDRA: Realmente creé la cuenta de Instagram cuando llevaba unos meses con la página web y para mí el blog de la web fue el principal motivo. Quería aportar mis conocimientos y, como me gusta mucho escribir, necesitaba mayor espacio que el que te da la descripción de los post en Instagram. Básicamente quería aportar los conocimientos que yo sabía que tenía, demostrar mi valor como profesional y utilizarlo para “hacer curriculum” de una manera quizá menos tradicional y con la que me sentía más cómoda. Después me recomendaron hacerme una cuenta de Instagram y ambas me han ayudado a entenderme y a mostrar mis conocimientos y, más tarde, a forjar mi emprendimiento.

LUCÍA: Uno de los servicios que prestas a nivel pedagógico es el acompañamiento con plan de estudio personalizado, si no me equivoco. ¿En qué consiste este plan?

SANDRA: La idea del servicio se me ocurrió a través de ver planes de entrenamiento y de nutrición personalizados en los que el profesional te ofrece un plan personalizado y adaptado completamente a ti que debes seguir. Me pareció buena idea trasladar este tipo de servicio al ámbito educativo y de la productividad.

Hay personas que nos sentimos mejor con este tipo de servicios en los que no es necesario las sesiones semanales 1:1 de 60 minutos, aunque puedan darse puntualmente.

El Plan de estudio personalizado es un documento que incluye información sobre creación de nuevos hábitos y mantenimiento (ya sean hábitos de estudio o, en general, hábitos para la vida), técnicas de estudio, planificación a corto-medio y largo plazo, organización del tiempo y las tareas, etc. Elaboro un Plan totalmente personalizado basándome en las necesidades de cada persona.

Además incluye anexos muy específicos: planificación de 2-3 meses de qué estudiar cada día (por ejemplo), recursos de autoconocimiento o gestión emocional, actividades para crear hábitos, plantillas personalizadas (de control de temario, por ejemplo)… Algunos que se me ocurre que vienen bien a la persona y otros que directamente me pide el cliente como una lista de posibles hobbies con recursos y actividades a las que pueda acceder en su ciudad (un ejemplo de un caso real).

Para hacer este documento me baso en un cuestionario previo que la persona tiene que completar acerca de sus objetivos, necesidades y situación actual, además de la información de una entrevista inicial en la que nos conocemos cara a cara (aunque es opcional ya que hay gente que prefiere no hacerla y directamente explicarme por vía whatsapp o telegram ya que tenemos contacto directo durante el servicio).

Una vez finalizado el documento de plan de estudio personalizado se lo envío a la persona, (ya sea por un sesión online o vídeo explicativo) y cuando la persona me da el feedback de si necesita algo más, hago las modificaciones pertinentes y comienza el mes de acompañamiento en el cual la persona comienza aplicar el Plan y nos mantenemos en contacto directo por whatsapp o telegram para cualquier cuestión o duda.

Por ejemplo, en una ocasión tuvimos una sesión adicional para resolver una duda específica sobre cómo organizar un trabajo para la universidad. En otra ocasión, escribí a mitad de mes a un cliente para ofrecerle un recurso que había visto que me parecía que podía ser interesante para él.

Además de este servicio, ofrezco un servicio de seguimiento para la persona que necesite continuar después del Plan y tengo pensado ofrecer un servicio de Planificación express para quien no quiera una planificación tan exhaustiva.

Asimismo, el Plan de estudio también está pensado para personas que, aunque no estudien, necesitan planificarse, crear hábitos y una rutina en su vida para organizarse mejor, ya sea para compaginar las tareas de casa con el trabajo o con alguno que otro proyecto nuevo en el que quieren trabajar y al que necesitan dedicar tiempo.

LUCÍA: Sandra, ¿en qué puede favorecer, a nivel de aprendizaje, la adquisición de rutinas de estudio?

SANDRA: Es fundamental.


A veces empezamos la casa por el tejado, queremos empezar por los esquemas y resúmenes cuando hay cosas más sencillas que no estamos teniendo en cuenta: los hábitos son la base. El ruido auditivo como visual, las condiciones del lugar de estudio en general (ventilación, iluminación), tener unos hábitos saludables o planificar previamente lo que haremos cada día son cosas que muchas veces no se tienen en cuenta pero es lo primero que hay que mejorar, antes de empezar con las técnicas de estudio que serían, por así decirlo, el último eslabón de la cadena.

LUCÍA: ¿Por qué crees que los niños y adolescentes tienen falta de autoestima de cara a los estudios?

SANDRA: El sistema educativo, en general, está patas arriba. Las metodologías educativas basadas en contenidos que hay que memorizar y repetir una y otra vez están ancladas en el pasado y no funcionan con el alumnado y la sociedad de hoy en día.

Este es el principal problema, que no es poco.

Cuando tenemos un sistema en el que los alumnos más capaces fracasan es que estamos haciendo algo mal. Y eso que estamos haciendo mal repercute en absolutamente todo el alumnado. Una metodología hecha para “la media” que no funciona ni para los alumnos “normales” (si es que eso existe).

La baja autoestima muchas veces tiene que ver con una dificultad que tiene el alumno y que no estamos viendo, aparte de problemas personales que les impiden dar lo mejor de sí mismos.

En el caso de alumnado con altas capacidades, el aburrimiento es una dificultad. Aprenden más rápido y, si no se respeta su ritmo de aprendizaje y se les frena, se aburren, desconectan o pierden el interés y es probable que fracasen (entendiendo como fracaso rendir muy por debajo de tu capacidad real). Así pueden pensar que son menos inteligentes de lo que son en realidad (puede que porque incluso se lo hayan transmitido) y como resultado tenemos una autoestima rota.

Lo mismo ocurre con el alumnado con doble excepcionalidad, en el que se dan altas capacidades y alguna otra condición al mismo tiempo como TDAH, dislexia, discalculia o autismo. Esta otra condición hace que rindan por debajo de lo esperado. Ellos/as son conscientes de que son inteligentes pero, al mismo tiempo, al no ver qué obtienen buenos resultados, piensan que no son lo suficientemente buenos/as. Es aquí donde se dan los problemas de autoestima, que se arrastran hasta la vida adulta.

LUCÍA: ¿Crees que en el acto del aprendizaje, podemos identificar en nosotros mismos posibles alertas sobre algún tipo de necesidad?

SANDRA: En el acto de aprendizaje en sí, podemos detectar dificultades por ejemplo en el caso de doble excepcionalidad. Pueden darse problemas de concentración en autismo o TDAH en los que la capacidad de abstracción es más grande o podemos ver dificultades en alguna materia específica que incluya matemáticas (economía, contabilidad etc)  en el caso de discalculia, por ejemplo.

Pero es cierto que, si no conocemos las “señales” de esas dificultades, es complicado que nos sintamos identificados y por tanto puede que lo atribuyamos a que “no se nos da bien estudiar” y no a ninguna condición neurodivergente.

Es cierto que al hacernos adultos podemos ser más conscientes de estas dificultades, pero es necesario conocer a alguien o toparse con cierta información sobre adultos con TDA/H, Dislexia, autismo o altas capacidades para sentirnos identificados con tal cosa.

En mi caso ser Pedagoga fue un handicap porque pude ver que algo en mi escolarización no fue bien y fue eso lo que me llevó a investigar: mirar mi caso como el de una alumna desglosando la información que tenía. Y aún así, ha sido casi 6 años después de terminar la carrera…

Respecto a las altas capacidades más que el aprendizaje sería la relación que tenemos con el tipo de aprendizaje que se da en el sistema educativo en general, ya no tanto en la escuela, sino en estudios superiores:  el aburrimiento, la preferencia por trabajar individualmente o autogestionar el aprendizaje…

Muchos adultos con altas capacidades fracasan al llegar a estudios superiores porque nunca han necesitado técnicas de estudio o una organización muy especial para rendir de manera normal y aquí aumenta el nivel de complejidad (al tener también que compaginarlo con la vida laboral y familiar) no saben planificarse ni saben organizarse para estudiar de la manera en la que el sistema lo demanda haciendo que muchos abandonen los estudios.

Esto puede ocurrir también en alumnado de Secundaria o en Bachillerato, el “punto de inflexión” dependerá de cada caso. A mí me ocurrió en Secundaria, por ejemplo. Me di cuenta de que no sabía estudiar, porque nunca lo había necesitado, y suspendí con tres para Septiembre (en tercero de ESO).

LUCÍA: Y teniendo eso en cuenta, ¿qué señales de alerta te llevaron a saber que posiblemente tuvieses altas capacidades?

SANDRA: Pasé por una mala época de salud mental y física, me replantee toda mi vida personal y profesional porque tenía una sensación de fracaso muy grande, una sensación de que yo era inteligente pero no lo estaba demostrando lo suficiente y, sobre todo, de que algo me estaba bloqueando en avanzar profesionalmente y no entendía qué. Había “algo mal” en mí, algo que siempre había estado y necesitaba respuestas, por lo que empecé a ir a terapia.

En terapia descubrí que había una creencia muy arraigada en mí desde que era pequeña de que me sentía un fraude y, además de eso, de pequeña me había sentido incomprendida, pero no sabía explicar por qué.

Mi psicóloga me propuso hablar con mi “yo niña”, me dijo que cogiese una foto y le hiciese preguntas. Entonces se me ocurrió apuntar cosas que me habían llamado la atención sobre mi historia escolar en un documento. Ahí me di cuenta de que ocultaba mis capacidades y eso me trajo problemas en varias ocasiones.

Así que hice una búsqueda en google sobre “alumnos que ocultan sus habilidades” y me encontré con un documento de Orientación educativa para alumnado con altas capacidades del País Vasco y ahí empecé a leer acerca de los niños underground o niños que se ocultan (principalmente niñas). Empecé a leer todas las características del alumnado con altas capacidades y me sentí tan identificada que me quedé en shock. Estuve todo el día llorando viendo vídeos y leyendo sobre altas capacidades alucinando porque por fin todo encajaba.

Las principales cosas que me hicieron sentirme identificada fueron:

  • Ocultar las capacidades en el colegio y luego en la vida en general. Sigues ocultando algunas cosas, ocultas tu inteligencia por ejemplo no participando en conversaciones sociales para no destacar.
  • La intensidad emocional, que me había hecho pensar en alguna ocasión que tenía algún problema de salud mental
  • Pensamiento arborescente o hiperactividad mental: la sensación de que mi cabeza ¡no para nunca! Cuando digo nunca es NUNCA ni siquiera durmiendo.  También esa sensación de conectar ideas de cosas que no tienen nada que ver, un pensamiento altamente creativo en general.
  • La sensación de que era inteligente, pero de una manera “distinta” que no encaja con cómo piensa la mayoría (de nuevo, de esto me di cuenta en el entorno laboral).

LUCÍA: ¿Desde los centros en los que estudiaste nunca te realizaron evaluaciones?

SANDRA: En el primer colegio no. Era un centro bastante desastroso y solo estuve los dos primeros cursos de infantil. Pero la profesora si veía en mí algo muy diferente a los otros niños porque en esa primera época era muy evidente.

En general, aprendía muy rápido, terminaba las tareas mucho antes que mis compañeros.

Cuando tenía 3 años, un día la profesora dijo a toda la clase “si termináis antes de la hora os dejo salir al patio”, pensando que nadie iba a terminar. Yo terminé en quince minutos y me fui al patio sola (evidentemente). Me regañaron porque resulta que no podía estar sola en el patio y yo insistí en que no iba a subir a clase porque ya había terminado y ella nos lo había prometido (sentido de la justicia).

Además, con 3 o 4 años, ya mantenía conversaciones con los adultos como si fuese un adulto más. Al contrario que otros niños que, cuando el adulto regañaba, se callaban, yo era capaz de razonar cuando los argumentos eran incoherentes, como en el ejemplo anterior.

En otra ocasión estuve enferma durante dos meses y en 2 semanas ya me había puesto al día y había adelantado a mis compañeros. El caso es que, afortunadamente, esa profesora supo ver que “algo” había y le dijo a mi madre que me cambiara de colegio porque, según sus propias palabras “aquello se me quedaba pequeño”.

En el cambio de colegio (tercero de infantil) al llegar las notas mis padres vieron que nada cuadraba con cómo era yo. Según el colegio, yo no sabía comer ni vestirme sola y las otras niñas tenían que ayudarme.  Mis padres tuvieron que explicarle a la profesora que eso no era así. Tras convencerla, me realizaron una evaluación y efectivamente salió una inteligencia muy por encima de la media y sí que supieron ver que había algo inusual ahí y que yo me ocultaba porque era mucho más inteligente que mis compañeras y quería ser aceptada socialmente. Sin embargo, dijeron que “se me pasaría”, que muchos niños precoces después se igualan con sus compañeros.

Desde aquí quisiera decir que por favor cuidado con eso de que la precocidad “se pasa” y no hay que hacer nada. Hacer seguimiento es esencial en estos casos.

Esa fue la única evaluación individual que me hicieron. Después, cada 2 años hacían evaluación a todos los niños pero la evaluación era colectiva, no individualizada. En estos test ya daba inteligencia media. Las condiciones de la prueba no eran óptimas, evidentemente, y cualquier profesional de altas capacidades sabe que las condiciones de la evaluación influyen mucho en los resultados y no es lo mismo una prueba superficial en clase con el resto de niños que una evaluación individual más exhaustiva, adjuntando otro tipo de pruebas (creatividad, personalidad, etc.) que es lo que debiera haberse hecho en mi caso, teniendo en cuenta que había indicios de años anteriores.

Las niñas con altas capacidades, y más las niñas de doble excepcionalidad TEA+AACC, aprenden a camuflarse muy bien y cuanto más lo dejemos pasar, mejor se van a camuflar y más difícil va a ser detectarlas.

LUCÍA: Y, enlazando los dos temas, hay falsos mitos que llevan a creer que, por tener altas capacidades, ya no se tiene ningún tipo de problema a nivel académico. ¿Qué nos puedes decir de esto? ¿Qué tipos de necesidades crees que destacan a nivel de altas capacidades en los estudios?

SANDRA: Para empezar, el sistema educativo (y laboral, si me apuras) es el principal problema. No fomenta el pensamiento creativo ni respeta los ritmos de aprendizaje individuales.

En cuanto a las necesidades en el alumnado, el aburrimiento y la falta de técnicas de estudio son los dos problemas fundamentales.

El problema es que el aburrimiento puede traducirse en abstracción o disrupción: o parece que no se entera de nada (y de hecho no se entera porque está en su mundo porque no le interesa lo que le están contando porque ya lo sabe) o le da por interrumpir constantemente en clase y por “comportarse mal”.

Las personas con altas capacidades, y en general neurodivergentes, suelen tener una creatividad muy alta. Es muy difícil para una mente creativa ponerse a memorizar cosas sin sentido, sentado en una silla. Necesita practicar, necesita conectar ideas, necesita razonar, investigar, necesita aplicar el conocimiento para poder aprender.

Esto no significa que no puedan memorizar, de hecho pueden tener una memoria visual (o de otro tipo) muy potente, pero si no hay interés ni motivación, no hay aprendizaje.

Por otra parte, dado que este tipo de pensamiento es bastante caótico, es muy probable que su comportamiento también sea caótico y se traduzca en dificultades de  autogestión (en lo académico y en lo personal-emocional, incluso social). Esto pasa también con los adultos. Podemos encontrarnos con adultos con altas capacidades que tienen vidas completamente caóticas que les llevan a tener muchas veces problemas emocionales y personales.

LUCÍA: ¿Cómo crees que podemos ayudar como pedagogos en el trabajo con niños/adultos con altas capacidades? O, mejor dicho, ¿cuáles crees que serían nuestras funciones?

SANDRA:  Principalmente tenemos un papel en nuestra propia formación y con ello en la formación del profesorado.

Lo principal es formarnos, especializarnos y actualizarnos. Formarnos en áreas específicas, como las altas capacidades en este caso, y entender muy bien esa realidad concreta para poder trabajar de cara a la formación del profesorado, que son quienes más tiempo pasan con el alumnado en el aula y quienes pueden identificar más fácilmente.

Es muy importante conocer las señales de las niñas y de los niños (importante la perspectiva de género) para poder detectar de manera temprana.

Pero, sobre todo, es muy importante que nos despojemos del “ego del profesional” y estemos abiertos a desaprender y a conocer nuevas realidades. Que no por ser profesionales lo sabemos todo ni somos omnipotentes. La ciencia avanza y puede que lo que conozcamos hasta ahora no sea del todo correcto y haya que rectificar y reaprender.

Mente abierta siempre.

Por otra parte, es muy necesario apoyar a las familias y, sobre todo, escuchar. Las familias, después de los profesores, son quiénes más tiempo pasan con sus hijos y la intuición es brutal. Si un padre o madre viene diciendo que cree que su hijo puede tener altas capacidades lo primero que tenemos que hacer es empatizar, escuchar y comprobar si lo que está diciendo es cierto, y no tomarle por loco cómo pasa muchas veces.

Lo mismo ocurre con las personas adultas que encuentran sus respuestas de manera tardía. Hay que ser empáticos y estar abiertos a escuchar.

Los Pedagogos también tenemos nuestro papel en el diagnóstico y evaluación de las altas capacidades y otras condiciones neurodivergentes, así como en el peritaje judicial en cuanto a medidas educativas.

Por último, respecto a la intervención directa, podemos ayudar a estos niños y adultos a través de técnicas de estudio, planificación, hábitos, etc., así como orientación vocacional y profesional,  ya que muchos de estos alumnos tienen multipotencial o, lo que es lo mismo, tienen capacidad para destacar en muchas áreas, lo que hace que en ocasiones tengan muchas dudas a la hora de elegir carrera profesional.

También intervención en gestión emocional y autoconocimiento, así como formación a los propios niños y adultos sobre su realidad de altas capacidades, sobre doble excepcionalidad, para que entiendan cómo funcionan, por qué piensan como piensan, por qué tienen esa intensidad… En definitiva, que se sientan comprendidos y que sepan que no están solos.

Por último, como buena Pedagoga, quería dejar esta reflexión: si entendemos la educación como una inversión, estamos perdiendo dinero despilfarrando el talento que puede contribuir a que la sociedad avance.

No atender a estas personas es destruirnos como sociedad.

LUCÍA: Sandra, ha sido un auténtico placer tenerte por aquí y un descubrimiento en muchos sentidos. Si te parece, ¿Finalizamos con el “pececuestionario”?

  • Un cuento sobre altas capacidades que nos ayude a explicárselo a los más peques:

¿Por qué no me entienden?, es gratuito y puedes descargarlo aquí

  • Un libro sobre altas capacidades que debamos leer:

Para mí es tan importante la parte técnica (rigor científico) como la parte más personal (experiencias y testimonios), por lo que os dejo un libro de cada:

Diamantes escondidos. 11 testimonios de jóvenes y adultos con altas capacidades. (Esther Secanilla)

Identificación y evaluación del alumnado con altas capacidades. Una guía práctica. (Steven I. Pffeifer, traducido por Javier Touron)

  • Un blog o perfil de IG sobre altas capacidades que tengamos que empezar a seguir:

La cuenta instagram de Beatriz de @hijos_con_altas_capacidades madre de niños con AACC ¡y estudiante de Pedagogía!

El blog, cuenta de IG y Youtube de Bea Sánchez consultora experta en doble excepcionalidad es mamavaliente.com, donde podéis encontrar contenido de calidad.

El blog de Javier Tourón (javiertouron.es) Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja – UNIR y experto investigador en Altas Capacidades.

LUCÍA: Sandra, ¡muchísimas gracias por habernos acompañado en el día de hoy! ¡Te deseo muchos logros y seguir acompañándonos mucho tiempo más!

Y a vosotros, pececitos, un achuchón de los buenos.

Lucía Hdez Maíllo.

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