Entrevistas

Entrevista a la pedagoga Sandra, de @sandramedinapedagoga

LUCÍA: ¡Hola pececitos! ¿Cómo estáis? Hoy tenemos con nosotros a la pedagoga Sandra, de @sandramedinapedagoga.

¡Hola, Sandra! ¿Qué tal? ¡Estoy muy contenta de tenerte en La Pecera en el mes de la pedagogía! Seguro que nuestros lectores están deseando conocerte y, quienes ya lo hagan, saber más de ti. Dinos, ¿Quién eres, en qué ámbito de la pedagogía trabajas y qué te hizo decidirte por el mismo?

SANDRA: Hola Lucía, muchas gracias por concederme este espacio en tu blog.

Aún me estoy descubriendo, pero podría presentarme como Sandra Medina, Pedagoga con altas capacidades descubierta a los 27 años, experta en hábitos, planificación y técnicas de estudio.

Empecé abriéndome un blog en haciendopedagogia.com y ofrenciendo servicios de Técnicas de estudio, aunque a partir de septiembre empezaré a ofrecer nuevos servicios en el ámbito de las Altas Capacidades, aparte de los servicios de planificación y técnicas de estudio que ya tenía para adultos (y algunos nuevos que vienen).

Respecto a qué me hizo decidirme por este ámbito, tengo que explicar primero por qué Pedagogía, después por qué técnicas de estudio y, por último, pero no menos importante, por qué altas capacidades (aunque ya he hecho un pequeño spoiler).

Estudié Pedagogía muy convencida, cosa que, como sabes Lucía, no es muy normal. Lo normal es que la gente llegue a Pedagogía por otras vías: de rebote porque no les da la nota para Magisterio o Psicología, porque vienen de un FP relacionado con la educación, porque conocen a algún Pedagogo o porque ya conocen la realidad educativa (en el caso de gente que empieza la universidad a una edad más avanzada). El caso es que para mí era como una obsesión pero nunca supe explicar por qué. Después me daría cuenta de que en realidad había sido por una mala experiencia. Me había sentido incomprendida como alumna.

Por otro lado, para mi siempre ha sido muy importante la planificación y las técnicas de estudio. Aunque yo siempre he tenido mis rutinas establecidas y he sido muy organizada (o cuadriculada), realmente no tenía unos buenos hábitos de estudio. Me costaba mucho concentrarme a la hora de estudiar y no tener técnicas de estudio hizo que dedicase mucho tiempo a estar sentada frente al escritorio sin obtener unos buenos resultados. Para que te hagas una idea mi media de bachillerato fue un 6,3 (lo digo por ese mito de que los “superdotados” sacan muy buenas notas). Sin embargo, al llegar a la Universidad empecé a leer sobre hábitos y técnicas de estudio y me interesó tanto que lo apliqué en mi vida como estudiante y, a partir de segundo de carrera, empecé a mejorar mis notas, las cuales mejoraron más aún con la metodología online del máster, ya que me permitía autogestionar mejor mi aprendizaje. Además de eso había un interés por el área de conocimiento, la educación en este caso.

Al salir de la Universidad me topé con un mundo laboral al que era difícil acceder y en el que era complicado promocionar, al menos esa fue mi experiencia. Después de unos años y tras la pandemia tuve una “crisis existencial” podríamos decir. No sabía qué me pasaba, no estaba bien en el trabajo ni estaba bien conmigo misma. Sentía que merecía más de lo que había conseguido. Así que, después de dejar mi trabajo empecé a ir a terapia y gracias a ello descubrí que tenía altas capacidades y lo confirmé en Abril tras una evaluación psicopedagógica.

Y toda esta historia hiper-resumida es la que me ha traído hasta el emprendimiento. Las altas capacidades por un lado, y la planificación y técnicas de estudio por otro, son dos campos que tienen más que ver de lo que pueda parecer y que se complementan muy bien.

Mi idea es ayudar a otras personas que han pasado por lo mismo que yo, personas que necesitan una guía y, además, poder divulgar y compartir mi experiencia a través de talleres y cursos, también para profesionales, sobre todo lo que rodea las altas capacidades, que es mucho.

LUCÍA: ¿Qué te llevó a crear @sandramedinapedagogía?

SANDRA: Realmente creé la cuenta de Instagram cuando llevaba unos meses con la página web y para mí el blog de la web fue el principal motivo. Quería aportar mis conocimientos y, como me gusta mucho escribir, necesitaba mayor espacio que el que te da la descripción de los post en Instagram. Básicamente quería aportar los conocimientos que yo sabía que tenía, demostrar mi valor como profesional y utilizarlo para “hacer curriculum” de una manera quizá menos tradicional y con la que me sentía más cómoda. Después me recomendaron hacerme una cuenta de Instagram y ambas me han ayudado a entenderme y a mostrar mis conocimientos y, más tarde, a forjar mi emprendimiento.

LUCÍA: Uno de los servicios que prestas a nivel pedagógico es el acompañamiento con plan de estudio personalizado, si no me equivoco. ¿En qué consiste este plan?

SANDRA: La idea del servicio se me ocurrió a través de ver planes de entrenamiento y de nutrición personalizados en los que el profesional te ofrece un plan personalizado y adaptado completamente a ti que debes seguir. Me pareció buena idea trasladar este tipo de servicio al ámbito educativo y de la productividad.

Hay personas que nos sentimos mejor con este tipo de servicios en los que no es necesario las sesiones semanales 1:1 de 60 minutos, aunque puedan darse puntualmente.

El Plan de estudio personalizado es un documento que incluye información sobre creación de nuevos hábitos y mantenimiento (ya sean hábitos de estudio o, en general, hábitos para la vida), técnicas de estudio, planificación a corto-medio y largo plazo, organización del tiempo y las tareas, etc. Elaboro un Plan totalmente personalizado basándome en las necesidades de cada persona.

Además incluye anexos muy específicos: planificación de 2-3 meses de qué estudiar cada día (por ejemplo), recursos de autoconocimiento o gestión emocional, actividades para crear hábitos, plantillas personalizadas (de control de temario, por ejemplo)… Algunos que se me ocurre que vienen bien a la persona y otros que directamente me pide el cliente como una lista de posibles hobbies con recursos y actividades a las que pueda acceder en su ciudad (un ejemplo de un caso real).

Para hacer este documento me baso en un cuestionario previo que la persona tiene que completar acerca de sus objetivos, necesidades y situación actual, además de la información de una entrevista inicial en la que nos conocemos cara a cara (aunque es opcional ya que hay gente que prefiere no hacerla y directamente explicarme por vía whatsapp o telegram ya que tenemos contacto directo durante el servicio).

Una vez finalizado el documento de plan de estudio personalizado se lo envío a la persona, (ya sea por un sesión online o vídeo explicativo) y cuando la persona me da el feedback de si necesita algo más, hago las modificaciones pertinentes y comienza el mes de acompañamiento en el cual la persona comienza aplicar el Plan y nos mantenemos en contacto directo por whatsapp o telegram para cualquier cuestión o duda.

Por ejemplo, en una ocasión tuvimos una sesión adicional para resolver una duda específica sobre cómo organizar un trabajo para la universidad. En otra ocasión, escribí a mitad de mes a un cliente para ofrecerle un recurso que había visto que me parecía que podía ser interesante para él.

Además de este servicio, ofrezco un servicio de seguimiento para la persona que necesite continuar después del Plan y tengo pensado ofrecer un servicio de Planificación express para quien no quiera una planificación tan exhaustiva.

Asimismo, el Plan de estudio también está pensado para personas que, aunque no estudien, necesitan planificarse, crear hábitos y una rutina en su vida para organizarse mejor, ya sea para compaginar las tareas de casa con el trabajo o con alguno que otro proyecto nuevo en el que quieren trabajar y al que necesitan dedicar tiempo.

LUCÍA: Sandra, ¿en qué puede favorecer, a nivel de aprendizaje, la adquisición de rutinas de estudio?

SANDRA: Es fundamental.


A veces empezamos la casa por el tejado, queremos empezar por los esquemas y resúmenes cuando hay cosas más sencillas que no estamos teniendo en cuenta: los hábitos son la base. El ruido auditivo como visual, las condiciones del lugar de estudio en general (ventilación, iluminación), tener unos hábitos saludables o planificar previamente lo que haremos cada día son cosas que muchas veces no se tienen en cuenta pero es lo primero que hay que mejorar, antes de empezar con las técnicas de estudio que serían, por así decirlo, el último eslabón de la cadena.

LUCÍA: ¿Por qué crees que los niños y adolescentes tienen falta de autoestima de cara a los estudios?

SANDRA: El sistema educativo, en general, está patas arriba. Las metodologías educativas basadas en contenidos que hay que memorizar y repetir una y otra vez están ancladas en el pasado y no funcionan con el alumnado y la sociedad de hoy en día.

Este es el principal problema, que no es poco.

Cuando tenemos un sistema en el que los alumnos más capaces fracasan es que estamos haciendo algo mal. Y eso que estamos haciendo mal repercute en absolutamente todo el alumnado. Una metodología hecha para “la media” que no funciona ni para los alumnos “normales” (si es que eso existe).

La baja autoestima muchas veces tiene que ver con una dificultad que tiene el alumno y que no estamos viendo, aparte de problemas personales que les impiden dar lo mejor de sí mismos.

En el caso de alumnado con altas capacidades, el aburrimiento es una dificultad. Aprenden más rápido y, si no se respeta su ritmo de aprendizaje y se les frena, se aburren, desconectan o pierden el interés y es probable que fracasen (entendiendo como fracaso rendir muy por debajo de tu capacidad real). Así pueden pensar que son menos inteligentes de lo que son en realidad (puede que porque incluso se lo hayan transmitido) y como resultado tenemos una autoestima rota.

Lo mismo ocurre con el alumnado con doble excepcionalidad, en el que se dan altas capacidades y alguna otra condición al mismo tiempo como TDAH, dislexia, discalculia o autismo. Esta otra condición hace que rindan por debajo de lo esperado. Ellos/as son conscientes de que son inteligentes pero, al mismo tiempo, al no ver qué obtienen buenos resultados, piensan que no son lo suficientemente buenos/as. Es aquí donde se dan los problemas de autoestima, que se arrastran hasta la vida adulta.

LUCÍA: ¿Crees que en el acto del aprendizaje, podemos identificar en nosotros mismos posibles alertas sobre algún tipo de necesidad?

SANDRA: En el acto de aprendizaje en sí, podemos detectar dificultades por ejemplo en el caso de doble excepcionalidad. Pueden darse problemas de concentración en autismo o TDAH en los que la capacidad de abstracción es más grande o podemos ver dificultades en alguna materia específica que incluya matemáticas (economía, contabilidad etc)  en el caso de discalculia, por ejemplo.

Pero es cierto que, si no conocemos las “señales” de esas dificultades, es complicado que nos sintamos identificados y por tanto puede que lo atribuyamos a que “no se nos da bien estudiar” y no a ninguna condición neurodivergente.

Es cierto que al hacernos adultos podemos ser más conscientes de estas dificultades, pero es necesario conocer a alguien o toparse con cierta información sobre adultos con TDA/H, Dislexia, autismo o altas capacidades para sentirnos identificados con tal cosa.

En mi caso ser Pedagoga fue un handicap porque pude ver que algo en mi escolarización no fue bien y fue eso lo que me llevó a investigar: mirar mi caso como el de una alumna desglosando la información que tenía. Y aún así, ha sido casi 6 años después de terminar la carrera…

Respecto a las altas capacidades más que el aprendizaje sería la relación que tenemos con el tipo de aprendizaje que se da en el sistema educativo en general, ya no tanto en la escuela, sino en estudios superiores:  el aburrimiento, la preferencia por trabajar individualmente o autogestionar el aprendizaje…

Muchos adultos con altas capacidades fracasan al llegar a estudios superiores porque nunca han necesitado técnicas de estudio o una organización muy especial para rendir de manera normal y aquí aumenta el nivel de complejidad (al tener también que compaginarlo con la vida laboral y familiar) no saben planificarse ni saben organizarse para estudiar de la manera en la que el sistema lo demanda haciendo que muchos abandonen los estudios.

Esto puede ocurrir también en alumnado de Secundaria o en Bachillerato, el “punto de inflexión” dependerá de cada caso. A mí me ocurrió en Secundaria, por ejemplo. Me di cuenta de que no sabía estudiar, porque nunca lo había necesitado, y suspendí con tres para Septiembre (en tercero de ESO).

LUCÍA: Y teniendo eso en cuenta, ¿qué señales de alerta te llevaron a saber que posiblemente tuvieses altas capacidades?

SANDRA: Pasé por una mala época de salud mental y física, me replantee toda mi vida personal y profesional porque tenía una sensación de fracaso muy grande, una sensación de que yo era inteligente pero no lo estaba demostrando lo suficiente y, sobre todo, de que algo me estaba bloqueando en avanzar profesionalmente y no entendía qué. Había “algo mal” en mí, algo que siempre había estado y necesitaba respuestas, por lo que empecé a ir a terapia.

En terapia descubrí que había una creencia muy arraigada en mí desde que era pequeña de que me sentía un fraude y, además de eso, de pequeña me había sentido incomprendida, pero no sabía explicar por qué.

Mi psicóloga me propuso hablar con mi “yo niña”, me dijo que cogiese una foto y le hiciese preguntas. Entonces se me ocurrió apuntar cosas que me habían llamado la atención sobre mi historia escolar en un documento. Ahí me di cuenta de que ocultaba mis capacidades y eso me trajo problemas en varias ocasiones.

Así que hice una búsqueda en google sobre “alumnos que ocultan sus habilidades” y me encontré con un documento de Orientación educativa para alumnado con altas capacidades del País Vasco y ahí empecé a leer acerca de los niños underground o niños que se ocultan (principalmente niñas). Empecé a leer todas las características del alumnado con altas capacidades y me sentí tan identificada que me quedé en shock. Estuve todo el día llorando viendo vídeos y leyendo sobre altas capacidades alucinando porque por fin todo encajaba.

Las principales cosas que me hicieron sentirme identificada fueron:

  • Ocultar las capacidades en el colegio y luego en la vida en general. Sigues ocultando algunas cosas, ocultas tu inteligencia por ejemplo no participando en conversaciones sociales para no destacar.
  • La intensidad emocional, que me había hecho pensar en alguna ocasión que tenía algún problema de salud mental
  • Pensamiento arborescente o hiperactividad mental: la sensación de que mi cabeza ¡no para nunca! Cuando digo nunca es NUNCA ni siquiera durmiendo.  También esa sensación de conectar ideas de cosas que no tienen nada que ver, un pensamiento altamente creativo en general.
  • La sensación de que era inteligente, pero de una manera “distinta” que no encaja con cómo piensa la mayoría (de nuevo, de esto me di cuenta en el entorno laboral).

LUCÍA: ¿Desde los centros en los que estudiaste nunca te realizaron evaluaciones?

SANDRA: En el primer colegio no. Era un centro bastante desastroso y solo estuve los dos primeros cursos de infantil. Pero la profesora si veía en mí algo muy diferente a los otros niños porque en esa primera época era muy evidente.

En general, aprendía muy rápido, terminaba las tareas mucho antes que mis compañeros.

Cuando tenía 3 años, un día la profesora dijo a toda la clase “si termináis antes de la hora os dejo salir al patio”, pensando que nadie iba a terminar. Yo terminé en quince minutos y me fui al patio sola (evidentemente). Me regañaron porque resulta que no podía estar sola en el patio y yo insistí en que no iba a subir a clase porque ya había terminado y ella nos lo había prometido (sentido de la justicia).

Además, con 3 o 4 años, ya mantenía conversaciones con los adultos como si fuese un adulto más. Al contrario que otros niños que, cuando el adulto regañaba, se callaban, yo era capaz de razonar cuando los argumentos eran incoherentes, como en el ejemplo anterior.

En otra ocasión estuve enferma durante dos meses y en 2 semanas ya me había puesto al día y había adelantado a mis compañeros. El caso es que, afortunadamente, esa profesora supo ver que “algo” había y le dijo a mi madre que me cambiara de colegio porque, según sus propias palabras “aquello se me quedaba pequeño”.

En el cambio de colegio (tercero de infantil) al llegar las notas mis padres vieron que nada cuadraba con cómo era yo. Según el colegio, yo no sabía comer ni vestirme sola y las otras niñas tenían que ayudarme.  Mis padres tuvieron que explicarle a la profesora que eso no era así. Tras convencerla, me realizaron una evaluación y efectivamente salió una inteligencia muy por encima de la media y sí que supieron ver que había algo inusual ahí y que yo me ocultaba porque era mucho más inteligente que mis compañeras y quería ser aceptada socialmente. Sin embargo, dijeron que “se me pasaría”, que muchos niños precoces después se igualan con sus compañeros.

Desde aquí quisiera decir que por favor cuidado con eso de que la precocidad “se pasa” y no hay que hacer nada. Hacer seguimiento es esencial en estos casos.

Esa fue la única evaluación individual que me hicieron. Después, cada 2 años hacían evaluación a todos los niños pero la evaluación era colectiva, no individualizada. En estos test ya daba inteligencia media. Las condiciones de la prueba no eran óptimas, evidentemente, y cualquier profesional de altas capacidades sabe que las condiciones de la evaluación influyen mucho en los resultados y no es lo mismo una prueba superficial en clase con el resto de niños que una evaluación individual más exhaustiva, adjuntando otro tipo de pruebas (creatividad, personalidad, etc.) que es lo que debiera haberse hecho en mi caso, teniendo en cuenta que había indicios de años anteriores.

Las niñas con altas capacidades, y más las niñas de doble excepcionalidad TEA+AACC, aprenden a camuflarse muy bien y cuanto más lo dejemos pasar, mejor se van a camuflar y más difícil va a ser detectarlas.

LUCÍA: Y, enlazando los dos temas, hay falsos mitos que llevan a creer que, por tener altas capacidades, ya no se tiene ningún tipo de problema a nivel académico. ¿Qué nos puedes decir de esto? ¿Qué tipos de necesidades crees que destacan a nivel de altas capacidades en los estudios?

SANDRA: Para empezar, el sistema educativo (y laboral, si me apuras) es el principal problema. No fomenta el pensamiento creativo ni respeta los ritmos de aprendizaje individuales.

En cuanto a las necesidades en el alumnado, el aburrimiento y la falta de técnicas de estudio son los dos problemas fundamentales.

El problema es que el aburrimiento puede traducirse en abstracción o disrupción: o parece que no se entera de nada (y de hecho no se entera porque está en su mundo porque no le interesa lo que le están contando porque ya lo sabe) o le da por interrumpir constantemente en clase y por “comportarse mal”.

Las personas con altas capacidades, y en general neurodivergentes, suelen tener una creatividad muy alta. Es muy difícil para una mente creativa ponerse a memorizar cosas sin sentido, sentado en una silla. Necesita practicar, necesita conectar ideas, necesita razonar, investigar, necesita aplicar el conocimiento para poder aprender.

Esto no significa que no puedan memorizar, de hecho pueden tener una memoria visual (o de otro tipo) muy potente, pero si no hay interés ni motivación, no hay aprendizaje.

Por otra parte, dado que este tipo de pensamiento es bastante caótico, es muy probable que su comportamiento también sea caótico y se traduzca en dificultades de  autogestión (en lo académico y en lo personal-emocional, incluso social). Esto pasa también con los adultos. Podemos encontrarnos con adultos con altas capacidades que tienen vidas completamente caóticas que les llevan a tener muchas veces problemas emocionales y personales.

LUCÍA: ¿Cómo crees que podemos ayudar como pedagogos en el trabajo con niños/adultos con altas capacidades? O, mejor dicho, ¿cuáles crees que serían nuestras funciones?

SANDRA:  Principalmente tenemos un papel en nuestra propia formación y con ello en la formación del profesorado.

Lo principal es formarnos, especializarnos y actualizarnos. Formarnos en áreas específicas, como las altas capacidades en este caso, y entender muy bien esa realidad concreta para poder trabajar de cara a la formación del profesorado, que son quienes más tiempo pasan con el alumnado en el aula y quienes pueden identificar más fácilmente.

Es muy importante conocer las señales de las niñas y de los niños (importante la perspectiva de género) para poder detectar de manera temprana.

Pero, sobre todo, es muy importante que nos despojemos del “ego del profesional” y estemos abiertos a desaprender y a conocer nuevas realidades. Que no por ser profesionales lo sabemos todo ni somos omnipotentes. La ciencia avanza y puede que lo que conozcamos hasta ahora no sea del todo correcto y haya que rectificar y reaprender.

Mente abierta siempre.

Por otra parte, es muy necesario apoyar a las familias y, sobre todo, escuchar. Las familias, después de los profesores, son quiénes más tiempo pasan con sus hijos y la intuición es brutal. Si un padre o madre viene diciendo que cree que su hijo puede tener altas capacidades lo primero que tenemos que hacer es empatizar, escuchar y comprobar si lo que está diciendo es cierto, y no tomarle por loco cómo pasa muchas veces.

Lo mismo ocurre con las personas adultas que encuentran sus respuestas de manera tardía. Hay que ser empáticos y estar abiertos a escuchar.

Los Pedagogos también tenemos nuestro papel en el diagnóstico y evaluación de las altas capacidades y otras condiciones neurodivergentes, así como en el peritaje judicial en cuanto a medidas educativas.

Por último, respecto a la intervención directa, podemos ayudar a estos niños y adultos a través de técnicas de estudio, planificación, hábitos, etc., así como orientación vocacional y profesional,  ya que muchos de estos alumnos tienen multipotencial o, lo que es lo mismo, tienen capacidad para destacar en muchas áreas, lo que hace que en ocasiones tengan muchas dudas a la hora de elegir carrera profesional.

También intervención en gestión emocional y autoconocimiento, así como formación a los propios niños y adultos sobre su realidad de altas capacidades, sobre doble excepcionalidad, para que entiendan cómo funcionan, por qué piensan como piensan, por qué tienen esa intensidad… En definitiva, que se sientan comprendidos y que sepan que no están solos.

Por último, como buena Pedagoga, quería dejar esta reflexión: si entendemos la educación como una inversión, estamos perdiendo dinero despilfarrando el talento que puede contribuir a que la sociedad avance.

No atender a estas personas es destruirnos como sociedad.

LUCÍA: Sandra, ha sido un auténtico placer tenerte por aquí y un descubrimiento en muchos sentidos. Si te parece, ¿Finalizamos con el “pececuestionario”?

  • Un cuento sobre altas capacidades que nos ayude a explicárselo a los más peques:

¿Por qué no me entienden?, es gratuito y puedes descargarlo aquí

  • Un libro sobre altas capacidades que debamos leer:

Para mí es tan importante la parte técnica (rigor científico) como la parte más personal (experiencias y testimonios), por lo que os dejo un libro de cada:

Diamantes escondidos. 11 testimonios de jóvenes y adultos con altas capacidades. (Esther Secanilla)

Identificación y evaluación del alumnado con altas capacidades. Una guía práctica. (Steven I. Pffeifer, traducido por Javier Touron)

  • Un blog o perfil de IG sobre altas capacidades que tengamos que empezar a seguir:

La cuenta instagram de Beatriz de @hijos_con_altas_capacidades madre de niños con AACC ¡y estudiante de Pedagogía!

El blog, cuenta de IG y Youtube de Bea Sánchez consultora experta en doble excepcionalidad es mamavaliente.com, donde podéis encontrar contenido de calidad.

El blog de Javier Tourón (javiertouron.es) Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja – UNIR y experto investigador en Altas Capacidades.

LUCÍA: Sandra, ¡muchísimas gracias por habernos acompañado en el día de hoy! ¡Te deseo muchos logros y seguir acompañándonos mucho tiempo más!

Y a vosotros, pececitos, un achuchón de los buenos.

Lucía Hdez Maíllo.

Entrevistas

Entrevista a la pedagoga Sara, de @psicoypedagogia

LUCÍA: ¡Hola pececitos! ¿Cómo estáis? Hoy nos visita en La Pecera la pedagoga Sara, de @psicoypedagogía.

¡Hola, Sara! ¿Cómo estás? ¡Qué bien tenerte por aquí este mes en el que más que nunca celebramos la pedagogía!

SARA: Hola Lucía, encantada de poder compartir un ratito contigo y hablar sobre nuestra preciosa profesión.

LUCÍA: Bueno Sara, creo que nuestros lectores están deseando conocerte más. Cuéntanos, ¿Quién eres, en qué ámbito de la pedagogía trabajas y qué te hizo decidirte por el mismo?

SARA: Mi nombre es Sara Muñoz y me gradué en pedagogía en 2020 en la Universidad de Valencia, después cursé el máster de psicopedagogía en la misma universidad.

Actualmente, trabajo como pedagoga en un gabinete psicopedagógico realizando reeducaciones pedagógicas en dificultades del aprendizaje e intervención en alumnado con trastornos del neurodesarrollo, también doy apoyo escolar individual y grupal, es decir, trabajo en el ámbito educativo-escolar de la pedagogía.

Además, por las mañanas trabajo un ratito con nenes de infantil como monitora, realizando actividades educativas.

En cuanto a qué me hizo decidirme por este camino, siempre he tenido claro que quería dedicarme a la enseñanza, por mi amor por los niños/as y mi pasión por enseñar y ayudar a otros, al entrar en pedagogía quedé asombrada del gran abanico de posibilidades que tenía para especializarme y trabajar, no paré de investigar y en mis prácticas de segundo de grado escogí un gabinete psicopedagógico, me encantó la experiencia y aprendí muchísimo. Hoy tengo la suerte de decir que estoy trabajando de ello y aprendiendo día tras día más.

LUCÍA: ¿Qué te llevó a crear @psicoypedagogía?

SARA: La verdad es que el Covid-19 fue quien me impulsó a crear mi cuenta profesional, estuve tres semanas confinada por haber contraído el virus y necesitaba emplear mi tiempo en algo que me motivara, llevaba tiempo pensándolo y ese fue el desencadenante que lo hizo realidad.

Además, otro motivo de peso fue la necesidad que veía de hacer visible la pedagogía, de enseñar qué hacemos y cuántas salidas tenemos, y no solo me refiero a mostrarlo a la sociedad en general, sino concretamente a los pedagogos/as y estudiantes de pedagogía que se encuentran perdidos/as, como yo lo estaba antes de empezar a investigar.

En la universidad, el currículum está centrado en el ámbito escolar y, yo por mi cuenta, a través de internet, pasaba horas de mi tiempo libre investigando, viendo vídeos, preguntando a profesionales en activo, porque me preocupaba mi futuro laboral por comentarios de personas de mi alrededor que, en efecto, nunca habían oído hablar de esta profesión, y por ello la veían con poca salida laboral…

De este modo, quise visibilizar todas las posibilidades y la importancia que tiene nuestra profesión, primeramente para estudiantes y ya pedagogos/as y, una vez logrado esto, para el mundo, para que la sociedad nos valore como merecemos y conozca y confíe en nuestras competencias profesionales.

LUCÍA: Recuerdo que cuando te iniciaste en las redes, lo hiciste pisando fuerte y alzando la voz por la pedagogía. Creo que, con el poco valor que se da a nuestra labor, muchas veces nos sentimos “intrusos” en nuestras propias funciones, yo lo denomino “la baja autoestima del pedagogo”, ¿a qué crees que se debe esto?

SARA: Creo que mi cuenta tuvo tal apoyo desde el inicio precisamente por esa energía que tenía dentro guardada tantos años por defender la profesión, porque quería opacar todos esos comentarios negativos que había escuchado y demostrar que los cuatro años de universidad y el esfuerzo que suponen valían la pena a los pedagogos/as, a los estudiantes desmotivados o que veían su futuro laboral tan incierto y a la sociedad en general para que entendiesen lo que hacemos y lo que aportamos.

Sobre lo que comentas de que a veces nos sentimos intrusos al ejercer nuestra profesión o la baja autoestima que a veces presentamos, creo que es algo muy común que nos pasa a varios profesionales: pedagogía, psicología, educación social, logopedia… Considero que esto es a causa de que tenemos muchos conocimientos en común y al final, hay tareas que se solapan, que varios profesionales pueden llevar a cabo, y esto es un gran hándicap para los/as pedagogos/as porque si unimos este hecho al desconocimiento que existe de nuestra profesión, el resultado es que, en muchas ocasiones, sentimos que se valora más a otros profesionales o que lo que hacemos no es lo que deberíamos porque ya otros lo hacen. Pero no es así, y el libro blanco de Aneca, donde se recogen nuestras competencias, lo confirma.

También este sentimiento es causado por lo amplia que es la pedagogía, los múltiples ámbitos que tiene y lo poco especializados que salimos de la universidad, sabemos de todo un poco pero sentimos que necesitamos algo más, o al menos esa fue mi sensación… Eso me llevó a estudiar el máster, creo que la formación continua es clave en nuestra profesión, aunque al final debemos ser nosotros quien nos demos valor y apostemos por lo que hacemos, la formación nos hará confiar más en nuestros conocimientos y en dar unos servicios de mayor calidad.

LUCÍA: Sara, hablando de autoestima y de nuestras labores. Desde la pedagogía podemos abordar la autoestima del niño siempre y cuando esta influya en su comportamiento educativo y, respecto a esto, ¿qué crees que es lo que debemos tener principalmente en cuenta en el abordaje de la autoestima a nivel educativo?

SARA: El nivel de autoestima de un/a estudiante interfiere notoriamente en su rendimiento, en su motivación para el aprendizaje y su disposición. Hay áreas de la autoestima que están directamente vinculadas al ámbito escolar, como la percepción que tenga sobre sus propias características, capacidades y habilidades en cualquier esfera: lectoescritura, matemáticas, a nivel social…

En la reeducación pedagógica como profesionales debemos tratar esta problemática de forma transversal, al mismo tiempo que mejoramos los procesos y habilidades deficitarias, trabajar también la autoestima, ayudar a que el/la alumno/a poco a poco confíe en sí mismo, deje de exigirse demasiado, de culpabilizarse o compararse con sus iguales. Esto lo logramos haciendo uso de estrategias como el refuerzo positivo, el acompañamiento, la paciencia, tener en cuenta sus intereses y el trato cercano, realizando actividades adecuadas a su nivel.

LUCÍA: ¿Por qué crees que los niños y adolescentes tienen falta de autoestima de cara a los estudios?

SARA: Por varias razones, primero por la presión del entorno, muchas veces los/las alumnos/as sienten que se depositan expectativas o exigencias demasiado altas en ellos, y si posteriormente estas no se cumplen llevan a sentimientos de culpabilidad o de incapacidad, que desemboca a largo plazo en baja autoestima.

Otro motivo por el que pueden tener baja autoestima en esta área es por tener algún trastorno que implique procesos del aprendizaje, como los trastornos específicos del aprendizaje, el TDAH, TEA, discapacidad intelectual… Estos alumnos/as suelen sufrir baja autoestima por compararse con su grupo de iguales y creer que sus capacidades son inferiores.

Por otro lado, en los/las adolescentes además se suma la desmotivación o la falta de orientación académica y vocacional que a veces existe, muchos/as no encuentran la razón por la que deben estudiar, sobre todo en cursos superiores, sumado a la difícil etapa de la adolescencia por los cambios emocionales, físicos y sociales. Esto suele ocurrir sobre todo en contextos familiares con niveles socioculturales más bajos, donde en ocasiones para las familias los estudios no son tan relevantes y esto es inculcado a los alumnos/as y puede incluso llegar a ser causa de abandono escolar.

LUCÍA: Y partiendo de la falta de autoestima, ¿Qué necesidades educativas crees que pueden derivarse de esta carencia?

SARA: Cuando un alumno/a tiene baja autoestima suele ser evidente por las conductas que presenta en cuanto a su aprendizaje, como baja autonomía, indecisión, inseguridad, perfeccionismo extremo, valorar más el trabajo de otros, necesidad constante de aprobación, pocas relaciones sociales, mostrarse más retraído/a, dificultades para concentrarse o prestar atención al profesor/a, baja motivación en los estudios y, a veces, incluso ánimo triste la mayoría del tiempo.

LUCÍA: Y teniendo eso en cuenta, ¿cómo podemos trabajarlo con ellos? ¿Qué estrategias o materiales podemos utilizar?

SARA: como pedagogas creo que demostrar que pueden hacerlo es clave, hacer que confíen en ellos y en que pueden mejorar sus habilidades y capacidades, como antes he dicho debemos saber cómo motivarles para que aprender no sea una carga para ellos, sino una oportunidad de mejorar. Esto lo podemos lograr partiendo de sus intereses, creando materiales lúdicos con objetivos pedagógicos que ayuden a superar esas dificultades que presentan, saber escoger los materiales partiendo de niveles bajos para tener experiencias positivas y de logro y paulatinamente ir subiendo la dificultad.

El acompañamiento, trato cercano y de confianza y refuerzo positivo son aliados también para lograr una mayor confianza en ellos/as mismos/as en el aprendizaje. Es cierto que para mejorar la autoestima del/la alumno/a implicada en los estudios debemos conocer la raíz y trabajar desde ella, a su vez que se usarán unas estrategias u otras dependiendo de la edad del menor.

LUCÍA: Sara, millones de gracias por tu participación y tus aportaciones, ¡ha sido genial tenerte por aquí! Si te parece, ¿Finalizamos con el “pececuestionario”?

  • Un cuento sobre autoestima que nos ayude a explicárselo a los más peques: “De mayor quiero ser… feliz” es un libro que tenemos en el gabinete y que me encanta, son cuentos cortitos para mejorar la autoestima de los peques.
  • Un libro sobre pedagogía que debamos leer: “Cómo dar clase a los que no quieren” lo leí en el máster y me parece un libro que recoge muy bien los conocimientos base que debemos tener los pedagogos/as.
  • Un blog o perfil de IG sobre pedagogía que tengamos que empezar a seguir: Os invito a seguir a @edukroem, creo que aun no se ha pasado por la pecera y me encantaría que la entrevistaras porque también es una gran defensora de nuestra profesión.

SARA: Muchas gracias por la oportunidad de estar aquí Lucía, ha sido un placer compartir este espacio.

LUCÍA: Sara, ¡te deseo todos los logros que te propongas! ¡Ojalá algún día consigamos que la pedagogía tenga el valor que se merece!

Y a vosotros, pececitos, un achuchón de los buenos.

Lucía Hdez Maíllo.

Entrevistas

Entrevista a la pedagoga Elena Blanco, de @psiqueymeraki

LUCÍA: ¡Hola pececitos! ¿Cómo estáis? Hoy nos acompaña una de las mejores compis que me han dado las redes, Elena, de @psiqueymeraki.

¡Hola, Elena! ¿Cómo estás? ¡Qué alegría tan bonita tenerte por aquí!

ELENA: ¡Hola Lucía! Estoy contentísima de estar aquí contigo compartiendo nuestras experiencias, y más en una semana tan importante para la Pedagogía como es esta.

LUCÍA: Bueno Elena, estamos a dos días del día dictaminado como el día del pedagogo, el 13 de mayo, y estamos por aquí para dar visibilidad a la pedagogía y a los pedagogos. Entonces, ¿Qué tal si nos cuentas quién eres, a qué te dedicas y qué te trajo hasta aquí?

ELENA: Pues yo soy Elena y nací, crecí y estudié en Salamanca, ¡como tú! Desde pequeña tuve muy claro que quería dedicarme a las personas y a la Educación, aunque la idea fue cambiando un poco según iba creciendo, pasando de profesora a psicóloga, volviendo a profesora… en Bachillerato decidí que quería estudiar Psicología para después especializarme en infancia y juventud, pero por cosas de la vida no entré y decidí empezar Pedagogía y ver qué tal. A las pocas semanas de empezar el curso ya me di cuenta de que me gustaba mucho ese camino y no me arrepiento de haberme quedado en él, aunque tuviese la oportunidad de cambiar. Después vine a Madrid a hacer un máster en la Complutense y ya me quedé. Encontré trabajo para un gabinete psicopedagógico y vi que, aunque nunca lo hubiera pensado, lo que más me gusta es esa parte de la Pedagogía.

LUCÍA: ¿Qué ha significado @psiqueymeraki en tu vida?

ELENA: Siempre digo que Psique&Meraki es como mi hijo, al que le di la vida y ahora veo cómo crece. Me ha ayudado mucho a conocerme a mí misma, a explorar mis límites, a aprender muchísimo de la Pedagogía y de mí como persona y como profesional y a encontrar mi verdadera vocación. Nació en el confinamiento como una vía de escape como otra cualquiera y ahora se ha convertido en parte de mi trabajo y por tanto de mi vida. Me hace muy feliz todo el proceso que hay detrás de la cuenta, de la web, etc. y haber conocido a tanta gente que comparte tanto conmigo.

LUCÍA: En alguna ocasión nos has explicado que “meraki” es hacer las cosas con alma y corazón, amar lo que hacemos, ¿no? Y aquí me surge uno de los grandes debates en lo profesional, ¿crees que la pedagogía debe de ser vocacional?

ELENA: Absolutamente sí. No concibo ninguna profesión que esté al servicio de las personas si no es con total vocación. Nuestra profesión es muy bonita cuando las cosas salen bien, pero hasta que eso pasa hay mucho trabajo detrás, y muy duro. Requiere de mucho esfuerzo como para no ser un apasionado. Estoy segura de que si a mi no me gustase tanto mi labor, hace mucho tiempo habría desistido, porque a veces ves situaciones y problemáticas muy complicadas, que inevitablemente te llevas a casa.

LUCÍA: Elena, sé que, entre otras cosas, tu trabajo se centra en las reeducaciones pedagógicas, ¿nos podrías explicar qué supone una reeducación pedagógica y en qué se diferencia de un apoyo escolar como tal? Creo que esto es importante para diferenciar nuestras funciones de las de otros profesionales.

ELENA: Las reeducaciones pedagógicas son procesos individualizados de intervención psicoeducativa, y estás destinadas a las personas que en cualquier momento de su desarrollo puedan presentar dificultades, especialmente en el ámbito educativo, derivadas de un trastorno, de una discapacidad, etc.

Lo que diferencia una reeducación pedagógica de un refuerzo escolar es que, en la primera, no trabajamos las asignaturas del colegio, ni los deberes ni los trabajos, sino que desarrollamos las habilidades más deficitarias que ayudarán a ese niño o niña a mejorar su rendimiento académico. Por ejemplo, no trabajamos los ejercicios de Lengua Castellana, sino que hacemos ejercicios de comprensión lectora.

LUCÍA: ¿Cómo sueles iniciar una intervención para “romper el hielo” con los niños y crear vínculo?

ELENA: La primera sesión es de mis favoritas, aunque también de las más complicadas. Depende un poco de la problemática del niño, de su edad, etc. pero siempre suelo empezar con un juego para conocernos haciéndonos preguntas el uno al otro. Creo que así se crea un clima muy bonito en el que los dos sabemos qué cosas nos gustan, qué hacemos en nuestro tiempo libre o qué serie nos gusta más. Luego siempre llevo un juego, porque creo que la primera toma de contacto tiene que ser muy ligera y muy divertida, así el próximo día querrá venir con ganas. Con los niños con dificultades en lectoescritura, por ejemplo, hago alguna actividad que requiera leer o escribir, para poder ver de primera mano y rápidamente un poco en qué nivel nos encontramos.

LUCÍA: Sé, como compi y seguidora muy fan tuya, que realizas reeducaciones con peques que presentan TDAH. ¿Qué trabajas principalmente con estos niños?

ELENA: Con el TDAH hay que trabajar varias cosas. Por un lado, tenemos que trabajar mucho las funciones ejecutivas en general y la planificación en particular: organización del espacio, de las ideas, orden de realización de las tareas, etc. Invierto mucho tiempo en eso porque es algo que es relativamente fácil de generalizar y que les va a ayudar en muchos ámbitos de la vida. También, por supuesto, hay que trabajar mucho la atención, en todas sus variantes, ya que para los niños y niñas con TDAH este es un aspecto muy deficitario.

A veces se nos olvida el plano emocional, pero es realmente importante, ya que son niños a los que las relaciones sociales les cuestan, muchos tienen una autoestima baja, son impulsivos, etc.

Y por último, pero no por ello menos importante, trabajo mucho la psicoeducación de las familias: comprender qué es el TDAH, por qué su hijo o hija se comporta de determinada manera y tener estrategias para manejar ciertos aspectos más complicados en casa.

LUCÍA: ¿Qué nos aconsejas utilizar para el trabajo de las habilidades sociales con los niños que presentan TDAH? teniendo siempre en cuenta todos los lectores que debemos atender a las características de cada niño en particular, por su puesto.

ELENA: Exacto, lo más importante es comprender al niño o niña y el por qué de determinados comportamientos. Considero que es muy importante la comprensión emocional propia para luego trabajar la empatía. Suelo trabajar con situaciones reales, ya sean vídeos, fotos o muñecos, dependiendo de la edad, en las que el niño o niña tiene que ponerse en el lugar de otra persona para trabajar además la asertividad, habilidades comunicativas, etc. No olvidemos que los niños con TDAH suelen ser bastante impulsivos, que en el plano social se traducen en decir lo primero que se les viene a la cabeza sin pensar en lo que la otra persona pueda sentir, por lo que es algo que hay que trabajar mucho. 

LUCÍA: ¿Cómo organizas esas sesiones de trabajo de las habilidades sociales?

ELENA: No suelo dedicar sesiones completas a trabajar las habilidades sociales, sino que las vamos trabajando poco a poco junto con el resto de las habilidades que te he comentado antes. A mí me gusta mucho hablar con mis niños y niñas, especialmente cuando ya son mayores. ¡Tienen una visión del mundo que me encanta ver! Así que lo que suelo hacer es hablar mucho con ellos y utilizar algunos recursos como los que te he dicho antes: vídeos, muñecos cuando son más pequeños…

LUCÍA: Creo que los lectores pueden haber sacado muy buenas conclusiones de lo que hoy nos has aportado, ¡Gracias Elena! Si te parece, ¿Finalizamos con el “pececuestionario”?

  • Un cuento sobre TDAH que nos ayude a explicárselo a los más peques: me gusta mucho “Trasto, un campeón en la familia” o “Luna la tortuga”, los dos están en YouTube y son muy accesibles.
  • Una película sobre TDAH que debamos ver: Estrellas en la Tierra (en YouTube). Te añado este vídeo porque a mí me encanta, lo utilizo muchísimo con niños un poco mayores y los profes también pueden usarlo en clase para explicar si un compi tiene TDAH: https://www.youtube.com/watch?v=Hf3UDfp-qUs&ab_channel=tdahytu
  • Un blog o perfil de IG sobre TDAH que tengamos que empezar a seguir: me encanta Rafa Guerrero porque explica muy gráficamente y muy bien qué es el TDAH y cómo funciona el cerebro de un niño con el trastorno.

LUCÍA: Elena, infinitas gracias por haberte sentado hoy y haber querido visibilizar nuestra gran profesión y tu gran labor. ¡Sabes que te aprecio mucho y deseando estoy de verte en nuestra tierra!

Y a vosotros, pececitos, un achuchón de los buenos.

Lucía Hdez Maíllo.