Comunicación · Emociones

«Cura emociones», un juego muy emocionante

¡Feliz jueves, pececitos! ¿Cómo va la penúltima semana escolar?

Esta semana, en esta segunda entrada, os traigo uno de mis juegos favoritos de creación propia, el “cura emociones”.

Se trata de un juego para trabajar algunas emociones de esas que llaman “negativas”, pero que para mí es tan importante sentirlas y trabajarlas como el resto, e incluso más.

En este juego nos centramos en la tristeza, el enfado y el miedo y el funcionamiento es similar al del juego “Virus”: debemos conseguir tener una carta de cada “Monster-emoción” sin ninguna acción negativa encima.

¿Con qué cartas contamos?

Tenemos 37 cartas en total que se diferencian por los colores y por sus logotipos.

  • Todas las cartas de color verde implican una acción con las cartas.
  • Todas las cartas multicolor implican cosas buenas.
  • Todas las cartas moradas tienen que ver con la tristeza.
  • Todas las cartas azules tienen que ver con el enfado.
  • Todas las cartas amarillas tienen que ver con el miedo.

¿Y qué significa cada carta?

Aquí os paso a explicar lo del “logotipo”.

Algunas cartas tienen en su esquina superior izquierda una carita que nos indica que estas cartas son las cartas de emoción que tenemos que conseguir.

Otras cartas tienen en su esquina superior izquierda un pulgar hacia arriba o un pulgar hacia abajo que indican que nos sirven para curar las acciones malas o nos sirven para hacer esas acciones malas. El pulgar arriba siempre será una acción buena que cura nuestra emoción y el pulgar abajo supondrá una acción que provoca la emoción, por lo que tiene un efecto “malo”.

En el caso de las cartas verdes de las que hablábamos antes, estas no cuentan con logotipo y suponen una acción con las cartas. En este caso contamos con tres modelos diferentes: las que representan un cubo de basura, que supone poder quitarnos todas las acciones malas y pasárselas a otro jugador; las que representan dos flechas invertidas, que significa que podemos cambiarle las cartas a otra persona; y la que nos muestra una mano con tres cartas, que nos permite pedir al resto de jugadores que tiren sus cartas para no ganar.

¿Qué es lo ideal para el juego?

Lo ideal es que juegue como mucho el profesional con uno o dos niños, si juegan más deberíamos crear otra baraja más.

Para mi lo más importante de este juego es ir indicando al niño o persona con la que juguemos cada cosa que vamos sacando. Ir debatiendo las acciones “¿esto qué te hace sentir?” “¿Y esto otro?” “¿Crees que esto te calma?” “¿Qué otras cosas pueden calmarte?” “¿Crees que es justo pasarle todas las acciones malas a otra persona? ¿Es justo que ellos carguen con nuestras acciones?” «Vaya, esa acción nos está curanto el miedo/tristeza/enfado, ¿Qué crees que sentiremos entonces?»…

Es un juego que da muchísimas posibilidades y que creo que es fundamental para trabajar la resolución de problemas y conflictos sin duda.

Además, al ser tan visuales y distinguirse por logos y colores, su uso es aplicable con cualquier niño o persona.

¿Qué os ha parecido?

Un abrazo fuerte,

Lucía Hdez Maíllo.

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