Discapacidad·Entrevistas·necesidades educativas

Autoentrevista en 3, 2, 1… ¡Acción!

¡Muy buenos días, pececitos!

Como ya veníamos anunciando, abrimos el año con una autoentrevista con la que podréis conocer a quién se esconde detrás del perfil de @lapeceradeladiversidad , es decir, ¡hoy me conocéis un poquito más!  

Si el 23 de diciembre, gracias a @teaching.box , me conocíais un pasito y conocíais mis aspiraciones, hoy podréis conocer mi labor profesional y, con ello, acercaros un poquito más a mi.  

¿Que quién soy y cuál es mi labor?  

Me llamo Lucía, soy pedagoga y estoy especializada en educación y sociedad inclusivas, así como en ocio y tiempo libre de personas con necesidades educativas especiales.  

En la actualidad, soy docente de oposiciones del sector de la Gerencia de Servicios Sociales de Castilla y León e imparto las clases de preparación para “educador de discapacitados” y “cuidador técnico de servicios asistenciales”.  

Mi labor también se encuentra en el apoyo educativo a niños con necesidades educativas y al desarrollo de su personalidad, acompañando sus aprendizajes en la vida diaria.    

¿A qué personas suelo enfocar mi intervención?  

Trabajo en especial con personas que presentan discapacidad intelectual, aunque he trabajado también con menores y adultos diagnosticados de TEA y otros entornos de la salud mental.    

¿Qué es la discapacidad intelectual y cómo podemos intervenir con las personas que presentan un diagnóstico de discapacidad intelectual?

Para mí, hablar de las personas con discapacidad intelectual es hablar de aquellas personas cuya capacidad intelectual se ve afectada significativamente, lo que provoca que no pueda desarrollarse plenamente en lo personal, social y laboral sin un apoyo.  

Antes de intervenir con una persona que presenta discapacidad intelectual, debemos tener en cuenta el grado de afectación de la persona y sus necesidades, ya que no todas las personas con una misma discapacidad presentan los mismos problemas, aunque muchos de ellos se compartan. Por ejemplo, podemos tener una persona con discapacidad intelectual que tenga problemas a nivel de lectura, pero el conteo no le resulte difícil; y otra que presente problemas de escritura, pero presente problemas memorísticos.  

No podemos olvidar tampoco que no es lo mismo trabajar con un niño con discapacidad intelectual que con un adulto.  

Muchas veces tendemos a tratar a un adulto con discapacidad intelectual como si fuese un niño, y debemos entender que los objetivos y orientaciones en el trabajo con uno u otro son muy diferentes. Si tenemos un niño, las orientaciones van a ir más encaminadas a lo académico y a lo social seguramente, mientras que, si tenemos un adulto, y sus limitaciones lo permiten, seguramente tendremos que trabajar más lo social, lo laboral y, dependiendo del momento en que se encuentre, debemos preparar para el envejecimiento.    

Creo que este último punto que he señalado es un punto clave del que muchas veces nos olvidamos: el envejecimiento. 

¿Cómo podemos preparar a una persona con discapacidad intelectual para el envejecimiento?

Una cosa muy muy importante es debemos entender que el envejecimiento de las personas con discapacidad es más prematuro, puede darse en ocasiones desde los 45 años cuando en las personas sin discapacidad intelectual no se da hasta los 65 o 70 años, y suele llegar con un proceso de deterioro muy rápido.   Este proceso de deterioro puede provocar, entre otras cosas:

– Trastornos sensoriales. Normalmente tienen que ver con la audición y la visión.
– Trastornos cognitivos. Se endurecen sus limitaciones cognitivas y pueden producirse demencias y delirios.
– Trastornos emocionales. Se dan episodios de tristeza, irritabilidad y cambios de humor en muchas ocasiones.
– Trastornos físicos. Se suman el cansancio y las limitaciones a nivel de movilidad.  

Teniendo en cuenta lo señalado aquí y todo aquello que podemos considerar que puede sumarse teniendo en cuenta que las limitaciones que tiene esa persona en su juventud pueden verse agravadas en su envejecimiento, debemos intervenir cada uno desde su ámbito, pero siempre llevando a cabo un trabajo multiprofesional.  

Yo suelo trabajar, en tercera edad, sobre todo en el ámbito de las emociones y en al ámbito de las pérdidas y deterioros de memoria.

En el caso de la memoria, debemos buscar materiales adaptados a la situación en la que se encuentre la persona.  

En mis trabajos con personas con discapacidad intelectual de tercera edad, siempre me ha gustado utilizar la baraja de cartas como material para trabajar la memoria (deben saber relacionar cartas con figuras y trabajar la memoria matemática), pero también uso materiales como los sudokus de letras, para trabajar no solo las mismas sino la lógica y el razonamiento, entre otras cosas. Este último material puedo compartirlo en el blog algún día para que le echéis un ojo, ¡es muy divertido!  

No puede faltar tampoco un “Quién está ahí”. Dividimos la sala en dos equipos, apoyados de un profesional cada uno, y se entrega una fotografía de un profesional o usuario a cada equipo. Solo con preguntas en las que contestamos “sí “o “no” hay que adivinar qué persona se encuentra en la tarjeta del otro grupo.  

Puntos clave de cualquier juego en el trabajo con personas con discapacidad intelectual:

– Trabajar con apoyos visuales y auditivos. Por ejemplo, en el juego de quién está ahí, no necesitamos apoyo auditivo para las preguntas, pero podemos escribir las que se van haciendo en una pizarra para que todos puedan verlo, como refuerzo visual.
– Dar pautas sencillas y concretas. Este juego me gusta mucho porque es tan simple como dar un si o un no y las preguntas al ser formuladas por ellos, son más simples y se adaptan a su entendimiento.
– El profesional que participe, debe ser un guía y fomentar la participación de todos y cada uno de los usuarios presentes.  

Lo que pretendemos a través de este tipo de juegos y materiales es que las personas con discapacidad intelectual atrasen su deterioro lo máximo posible y que puedan seguir siendo autónomas en la mayor medida. ¡Hay miles de formas de trabajar la memoria y seguro que se os ocurren muchas más!  

¿Y en cuanto al trabajo de las emociones con personas con discapacidad intelectual?

Dejadme deciros que, en este ámbito, tengan o no discapacidad intelectual, tenemos manías horribles.   Muchas veces, cuando vemos a una persona mayor triste o enfadada tendemos a decir eso de “déjale, siempre está así” o “es la edad, no pasa nada”. Si trabajáis conmigo, olvidaros de decir eso a mi lado, por favor.  

En una persona con edad avanzada, si le sumamos una discapacidad intelectual a mayores, debemos trabajar las emociones al mismo nivel que un niño. La diferencia es que los niños no suelen dejar salir sus emociones por que no saben y debemos enseñarles, en la mayoría de los casos, y las personas mayores, por el contrario, suelen no hacerlo por vergüenza de “como puedo sentir yo esto, van a decir que es una bobada”. Que, ¡ojo!, la mayoría de las veces somos nosotros quienes impulsamos esos sentimientos negativos con frases como las que señalaba más arriba. Porque no solo las decimos, sino que en muchos casos actuamos como si ellos no estuviesen delante. ¡ERROR de los grandes y, encima, poca educación y consideración!  

En muchos de los casos, el sentimiento que más experimentan las personas con discapacidad, a las que sumamos en este apartado el envejecimiento, es la soledad. Este es un sentimiento que puede ser derivado, por un lado, porque se encuentren en un área residencial y estén lejos de la familia; por otro, porque no se les escucha. Escuchar, que no oír.  

A través de los juegos conjuntos que señalábamos anteriormente, como el “quién está ahí”, podemos conseguir que no sienta soledad puesto que se ve más cercano y apoyado en el resto de usuarios, pero no podemos olvidar que eso no es suficiente.   Como decía, debemos escuchar o hacer que se les escuche.  

¿Cómo podemos hacerlo?

Pues, por ejemplo, cada mañana se les puede preguntar qué tal están, cómo se sienten y qué les hace sentir así. O, cuando estén contando cosas que les gustan o les disgustan pararnos a escucharlos atentamente. Si en ese momento tenemos prisa, nada de decir un “ya luego si eso me lo cuentas”, no, es mejor un “¿porque no te pasas a las X horas y me lo cuentas?”.  

En muchos lugares, por muy raro que suene, están prohibidos los besos y los abrazos a los usuarios. Entiendo hasta cierto punto la línea que hay que dibujar, en especial si queremos trabajar la intimidad, pero de vez en cuando debemos recordar que trabajamos con personas y, a muchos en este mundo, no hay nada que nos siente mejor que un abrazo cuando nos sentimos solos, ¿porqué con ellos iba a ser diferente? ¿Quién mejor que un profesional que se tira la mayor parte del día con ellos para demostrarles que no están solos?  

La verdadera calidad de vida de una persona con discapacidad intelectual, se alcanza cuando sus áreas personal y social, en especial, se ven cubiertas. Permitir que una persona se sienta sola, es hacer tambalear ambas áreas y, por lo tanto, privarles de una calidad.  

Bueno, creo que hoy me habéis podido conocer un poquito más profesionalmente hablando y…. como yo no iba a ser menos, me animo a realizar el “pececuestionario” como broche final de la entrevista:  

Libro de discapacidad intelectual que no puede faltar en mi biblioteca: AAIDD (2010). Es mi “amén” de la discapacidad intelectual.
Película que recomendaríais del ámbito de la discapacidad: fan incondicional de la película “rain man”, aunque recomiendo también el cortometraje de “cuerdas”.
Perfil de redes que recomendáis 100%: Creo que sabéis que soy fan de perfiles como @unamiradaespecialblog_, @teaching.box, @trastea_, @mariapedagogia_, @_matematicasy … la verdad es que no tengo uno concreto, sino que dependiendo del ámbito que busque en el momento que busque, me guío por ellas. Pero hoy os animo a que sigáis a algunas cuentas más nuevas para mí como @divergogia, @hablemosdepedagogía @espurnes.pedagogiques o @pedagotrasteando
Material manipulativo que recomiendo: Podemos trabajar muchísimas cosas dependiendo del área en el que nos encontremos, pero creo que el ámbito del manejo de las monedas es fundamental trabajes con quien trabajes. El cálculo, por lo tanto, es muy importante, por lo que os recomiendo, por ejemplo, la pecera de Flounder, uno de nuestros materiales estrella. Es sencillo, trabajas conteo y relación número escrito-cantidad, entre otras cosas.
Un referente: No creo que tenga un referente concreto sobre nada, me pasa un poco como con los perfiles en las redes: acudo a uno u otro dependiendo de lo que busque, o asimilo conocimientos importantes de muchos quedándome con las ideas clave para formar la mía propia.
Revista que recomendaríais: suelo ser de las que revisan una de las referencias en psicología y cáncer: la revista psicooncología.
Blog que nos aconsejáis: los pertenecientes a los perfiles de redes que más arriba recomendaba.  


Ojalá que la entrevista de hoy os haya hecho sentirme más cerca y que pronto todo lo que está sucediendo en estos tiempos nos permita reunirnos y conocernos en persona. Yo, de momento, seguiré compartiendo y dedicándome a todo aquello que me ilusiona y seguiré atendiéndoos en el perfil de Instagram @lapeceradeladiversidad o en mi correo electrónico lapeceradelariversidad@gmail.com  

¡Abrazos gigantes para todos!

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