Discapacidad

3 de diciembre y lenguaje inclusivo

Buenísimos días, pececitos, hoy estamos de celebración porque es el día internacional de las personas con discapacidad, y desde La pecera estamos todos bailando porque es un día muy importante.  

Hoy hemos querido hacer una entrada especial sobre el lenguaje inclusivo, ya que, incluso en nuestro ámbito, seguimos viendo las miles de terminologías que utilizamos para dirigirnos a las personas con discapacidad. Vais a descubrir lo que es el mundo del lenguaje inclusivo, y lo más importante, vais a saber por qué se llama de una manera o de otra. ¡Empecemos!  

Lo primero que debemos entender es que cuando hablamos de un lenguaje inclusivo nos referimos a aquel lenguaje que se utiliza para dirigirnos a las personas con discapacidad de una forma correcta y respetuosa.  

En el mundo de las personas con discapacidad, como hasta ahora yo vengo haciendo, el término considerado correcto para dirigirse a las mismas es precisamente ese “personas con discapacidad”. ¿Porqué? Pues porque, ante todo, todos, tengamos o no una discapacidad, somos personas. Es importante que valoremos el hecho de que una persona con discapacidad no es discapacitada, sino una persona que tiene una discapacidad. La discapacidad no es un sustantivo, no es una etiqueta que lleves colgada, es un adjetivo y lo debemos utilizar como tal. ¿O acaso cuando nosotros tenemos gripe, vamos al médico y decimos soy griposo? No, nosotros vamos al médico y decimos “tengo una gripe”.  

¿Porqué NO debemos utilizar otras terminologías para dirigirnos a las personas con discapacidad?  

Al igual que no podemos denominar a una persona “discapacitada”, debemos eliminar de nuestro vocabulario las palabras inválido, minusválido, retrasado, idiota, subnormal, y una gran lista de sustantivos peyorativos que nos tomamos la libertad de utilizar para dirigirnos a estas personas. Estos sustantivos vulneran la dignidad de las personas con discapacidad y son faltas de respeto que, por si no lo sabíais, violan varios de los derechos constitucionales y de la llamada Convención de los derechos de las personas con discapacidad.

Ojo, que aquí no acaba todo. También somos de los que usamos eso de “esta persona padece de”. ¿Hola? Esos términos son negativos no, lo siguiente. Cuando hablamos de “padecer de” estamos utilizando un término acuñado a la enfermedad, algo que crea en los demás el sentimiento de pena y compasión que no buscamos en la inclusión de las personas con discapacidad. Queremos que las quieras por lo que son, no por lo que tienen.

Y qué me contáis de cuando estamos haciendo comparaciones, por ejemplo, del ámbito laboral, y decimos “aquí trabaja el chico con discapacidad y aquí los chicos normales”. Oye mira, que aquí normales somos todos, tengamos lo que tengamos. Lo corriente es decir “personas con discapacidad y personas sin discapacidad”.  

Desde unos años hacia acá, hemos dado un giro a la conceptualización intentando basarnos solamente en las capacidades de esas personas, por lo que se han comenzado a utilizar términos como capacidades diferentes, diversidad funcional, personas con otras capacidades, y un etc. de términos similares. ¡Oh, oh, tenemos un gran problema!  

Cuando hacemos acopio de esta larga lista de eufemismos sobre las diferentes y diversas capacidades de estas personas, nos olvidamos que todos somos diversos, todos tenemos capacidades diferentes, por lo que estaremos utilizando conceptos que nos llevan a mucha confusión y que se olvidan de lo más importante: de que esas personas tienen unas limitaciones que debemos abordar. El cometido de este mundo no es ocultar esas limitaciones, al contrario, es demostrar que aun con ellas podemos ser iguales.                                                                                                                                                      
¿Entonces? ¿Las llamamos solamente personas con discapacidad? ¡CORRECTO! Son personas con discapacidad, ¡Y NO PASA NADA! Las personas con discapacidad son personas, ante todo y ante todos, y el término personas con discapacidad es el término que se ha consensuado en general y que comienza a figurar en la legislatura, tanto a nivel nacional como internacional, porque es la realidad que viven estas personas y que tiene en cuenta tanto sus capacidades como sus limitaciones: solo por el hecho de ser personas todos tenemos capacidades y limitaciones.  

Aceptar la realidad para poder intervenir en ella es un paso muy importante, y si nos olvidamos de sus limitaciones hasta en los términos que las acuñamos, estaremos haciendo invisible lo más importante…  

Ojalá esta entrada os haga reflexionar sobre la terminología y os haga debatir sobre todo lo que nos falta por aprender del mundo de la discapacidad…  

Un abrazo hipergrande y feliz 3 de diciembre,  

Lucía Hdez Maillo.

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